Son las 23: 40 de modo que ya casi es ayer.
Ayer,entonces, 17 de octubre,cerca de las 13:30 estaba trabajando cuando recibí una llamada de mi hija.
Al ver en la pantalla,pensé en la llamada de rutina que me suele hacer para avisarme que había llegado bien a casa.
Pero no.
Casi no podía entenderla , de tanto sollozo. Le pedí que se calmase.Dejé lo que estaba haciendo,abrí los cajones tan rápido como pude. Las llaves del auto,los documentos.
Conduje mas rápido de lo debido. Pude matarme .Pude matar.
Llamé a la mamá. Llamé a una vecina y le pedí que la ayude mientras yo llegaba.
Dos jóvenes (¿ jóvenes?¿muchachos?¿animales?) la sorprendieron , le robaron el celular, la tiraron al piso,la arrastraron,y -no contentos con ello- le pegaron una patada en la cara, tras lo cual se dieron a la fuga.
Llegué apenas unos minutos-años después.
Estaba con la vecina , quien le había dado hielo y ,lo mas importante, compañía.
La calmamos como pudimos,se dió un baño y corrimos al medico.
Nos atendió como necesitábamos,como humanos. (Gracias,Fernando!),apuró estudios,ecografías y placas.
Todo bien.Solo magullones y susto. Mucho susto.
Y muchas enseñanzas.
Gracias a estos jóvenes aprendí que tan débil uno se puede sentir. Que tan débil, que tan poco, que tan nadie.
Gracias a estos jóvenes entendí que Cristina, la Perfecta, tenia razón ,una vez mas:La inseguridad es una sensación. Claro que si. Claro que se siente, Cris.
Gracias a estos jóvenes aprendí que tan cerca estoy del asesino que nunca quise ser. Si hubiese tenido un arma, si los hubiese cruzado...
Aprendí también que debemos sentirnos dichosos de vivir en nuestras jaulas doradas: afuera estan ellos.
Estas palabras estan dirigidas ,justamente, a ellos:
A ellos les doy las gracias. Gracias por no haber lastimado mas a mi bebé. Gracias por no haberla violado y sobre todo , gracias por no haberla matado.
Gracias. Muchas gracias, Señores Salvajes.

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