martes, 11 de febrero de 2014

Gauna , Emilio.



Gauna, Emilio.














¿Cuántas veces habré  tenido que explicar el porqué de tu nombre y apellido? 

Y hablarles de sueños y de héroes.

¿Cuántas veces me habrán creído al decirles que sólo te llamo Emilio cuando me enojo?

¡Si supieran que cada vez que te llamo “Emilio” me mirás como preguntándote : 

“Y a este …¿Qué le pasa?”!

Escribir algo de vos,  Gauna, es imposible sin poner esos signitos que tan poco me gustan, estos:"¡!" , los de 

admiración ¿Sabés?

¿Cómo escribir: ¡me acuerdo de tantas cosas, Gauna! , sin esos malqueridos signos?

Me acuerdo , te decía, de cuando eras chiquito pero no tanto ( a los nueve meses ya eras un gigante) 

teníamos miedo de que mordieses a Iñaki…¡Justo vos! ¡Que sos una máquina de cuidar! 

De cuidarnos. 

De cuidarme.

¿Cómo olvidarme cuando, abrumado en un páramo de soledades, me mirabas con tu cara de pañuelo?

¿Cómo no acordarme de las noches de ruidos de susto que con vos fueron de sueño tranquilo?

¿Sabrás, Gauna, que cuando ,alguna vez, Lupe se queda sola, pongo la alarma y te miro?

 Y solo entonces me puedo ir.


Espero entiendas lo que significa  para mi que hayas cuidado 

tanto a mis dos amores. 

Y ,hasta no hace tanto, a mis otros dos , también.

Y disuadir a los de afuera a que jamás osen meterse en  nuestra jaula.

Con tu cabeza de titán y tu parche de pirata.  

Y tu boca de dientes asesinos.






Y de lengua que todo lo lame. Con amor asesino.


¿Te acordás esos fines de año de a tres (nuestra dilecta amiga, Morena, vos y yo) en los que me tocaba 

cuidarte porqué no sos muy afecto a los cüetes? 

Y te  ponías a mi lado en la reposera y mirábamos al cielo esperando fuegos artificiales que nunca llegaban.

Solo estruendo. Y allá ibas vos , a ladrarle a nadie. 

Una . 

Mil veces.




Hace un tiempo que estas mal, Gauna. No sé qué en la piel.  Y conjuntivitis.

Y esa horrible tos. (¡Otra vez,No!) 

Hoy me dijo el Doc: “O una infección o linfóma”


La puta madre.

Va a ser una infección, Gaunita, va a ser una bendita infección. Vas a ver.

Y pronto vas a estar bien. 

Y otra vez a ladrar. 

Y a arrasar, mi Atila, el pasto tantas veces sembrado.

Y a  seguir teniendote. Y teniendome.